allí.
No delante de su madre.
Porque tenía una ventaja que ellos desconocían.
**Yo sabía exactamente lo que estaban planeando.**
Y ellos pensaban que yo seguía siendo la mujer ingenua que habían elegido como víctima.
Durante el resto del brunch, actué como si nada hubiera pasado.
Reí.
Sonreí para las fotografías.
Agradecí los regalos.
Incluso abracé a Lorna cuando alguien sacó una foto familiar.
Pero mientras todos celebraban nuestro matrimonio, yo estaba haciendo llamadas.
La primera fue a mi padre.
—Papá, necesito que hagas algo por mí.
—¿Qué ocurre?
—Necesito