Mi suegra me afeitó la cabeza mientras dormía

mensaje de voz.

—Mariana, ¿por qué rechazaron el pago de la hipoteca?

Sonrió.

Y volvió a guardar el teléfono.

***

A las doce y media llegó otro mensaje.

Esta vez de Eleanor.

Todo en mayúsculas.

¿POR QUÉ MI TARJETA FUE RECHAZADA EN LA FARMACIA?

Mariana continuó almorzando.

En silencio.

Con tranquilidad.

Por primera vez en años.

***

A las dos de la tarde, Daniel apareció en la oficina.

Furioso.

Despeinado.

Confundido.

Lo hicieron esperar en recepción.

Treinta y siete minutos.

Exactamente el mismo tiempo que Mariana había esperado una vez en urgencias