PARTE 2 — LOS DOS NIÑOS QUE DESTRUYERON SU MENTIRA

Su voz se quebró.

—De que me abandonaras si descubrías que el problema podía ser mío.

Lo observé en silencio.

—Así que decidiste destruir mi autoestima para proteger la tuya.

Comenzó a llorar.

—Audrey, lo siento.

Negué lentamente.

—No sabes cuánto daño me hiciste.

Cynthia se cubrió el rostro.

—Preston, ¿cómo pudiste?

Pero mi exmarido levantó la mirada.

—Necesito saber si Oliver y Olivia son míos.

Sentí que el corazón se me aceleraba.

Mi padre intervino.

—Cualquier cuestión de filiación deberá resolverse por las vías legales correspondientes.

Preston asintió.

—Aceptaré