mirada.
Y cuando finalmente respondió, su voz apenas fue un susurro.
—Hay algo que todavía no saben sobre el doctor Mercer.
Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.
Preston levantó los ojos hacia mí.
—Audrey, ese médico no solo alteró tus informes. También conservó muestras de nuestros tratamientos sin que tú lo supieras.
Me quedé completamente paralizada.
Porque comprendí que la mentira que había destruido mi matrimonio podía ser mucho más grande de lo que imaginábamos.
Y que la verdad sobre el bebé de Brielle todavía estaba por descubrirse.