PARTE 2 — LOS DOS NIÑOS QUE DESTRUYERON SU MENTIRA

de mí se endurecía.

Durante siete años había soportado sus acusaciones.

Sus comentarios crueles.

Las visitas médicas.

Las noches en que lloraba porque creía que nunca podría ser madre.

Y ahora pretendía acusarme delante de todos.

—Preston —dije lentamente—, ten mucho cuidado con lo que vas a decir.

Él dio un paso hacia mí.

—¡Tengo derecho a saber la verdad!

Lo miré directamente.

—Entonces quizá deberías comenzar por explicar por qué me hiciste creer que yo era estéril.

Brielle dejó escapar una exclamación.

—¿Qué?

Preston se quedó inmóvil.

Cynthia se