PARTE 2 — LOS DOS NIÑOS QUE DESTRUYERON SU MENTIRA

del divorcio, había decidido consultar a otro especialista.

Quería saber si realmente nunca podría tener hijos.

El médico revisó mis estudios.

Después solicitó nuevos análisis.

Cuando regresé a su consulta, me recibió con una expresión desconcertada.

—Señora Bennett, ¿quién le dijo que no podía quedar embarazada?

—Mi esposo.

—¿Y usted vio personalmente los resultados originales?

Negué.

El médico colocó varios documentos frente a mí.

—Sus estudios no indican esterilidad. De hecho, algunos resultados que usted nos entregó no coinciden con los archivos originales del laboratorio.

Recuerdo haber sentido que el