a nombre de la madre de Paulina.
Una señora de sesenta y dos años, jubilada como auxiliar de enfermería, figuraba como administradora única de dos empresas de transporte pesado que facturaban trescientos mil euros mensuales al consorcio.
Punto dos: Manipulación dolosa de garantías hipotecarias sobre bienes mancomunados.
Punto tres: Falsedad documental en actas de consejo para la aprobación de bonos extraordinarios a la directiva entrante.
Mis dedos repiqueteaban sobre las teclas mecánicas con un ritmo monótono, similar al tic-tac de un reloj de precisión.
A mi lado, la azafata se