busca un departamento para nosotros. Rentado, si hace falta. Un lugar donde tu madre no tenga llaves ni pueda entrar sin avisar.
Teresa abrió la boca.
—¡Pero esta casa es de la familia!
—Precisamente.
Daniel asintió.
—Lo haré.
—Segundo: terapia. No es normal que un hombre de treinta años sienta pánico de decirle “no” a su madre. Llevas años evitando conflictos y llamándolo respeto.
Daniel miró a Teresa.
—Y tercero —continué—, no quiero secretos. Si alguien vuelve a cruzar una línea con nuestro matrimonio, me lo dices. Yo haré lo