—No tardará mucho en dejar de ser un problema —dijo—. En cuanto el médico firme el informe, podremos ingresarla en algún sitio de forma permanente. Por fin tendremos todo para nosotros.
Eleanor sintió que el corazón se le detenía.
Aquella noche volvió a registrar el despacho de su marido y encontró una carta escondida dentro de un libro antiguo. Su esposo la había escrito poco antes de morir.
En ella explicaba que había transferido varias propiedades y cuentas de inversión a un fideicomiso protegido. Richard solo podría heredarlas después de