al escenario llevando el vestido blanco que había diseñado su abuela.
Se acercó al micrófono y dijo:
—El abuelo me medía todas las semanas, pero ahora entiendo que en realidad estaba cosiendo amor para otros niños.
Nadie entre el público pudo contener las lágrimas.
Miré a mi padre y finalmente comprendí que los secretos no siempre ocultan algo oscuro.
A veces, dentro de ellos se está cosiendo un milagro entero, centímetro a centímetro.