con la crianza de Leo y rápidamente se convirtió en una pieza irremplazable de aquella pequeña familia.
El día que Leo cumplió dieciocho años, Johnson le entregó a Arthur, entre lágrimas, una carta amarillenta que Goldi había escrito casi dos décadas atrás. La carta revelaba una realidad devastadora: poco antes del nacimiento de Leo, a Goldi le habían diagnosticado un cáncer agresivo en fase terminal. Sabiendo que Arthur agotaría todos sus recursos y sacrificaría la infancia de Leo intentando salvarla, decidió convertirse deliberadamente en la villana de su historia y