un trabajo que nunca imaginaste hacer.
Como estar junto a la silla de ruedas de un desconocido con las manos temblando.
Pensé que entraba en aquella mansión para salvar a mis hijos.
No tenía idea de que caminaba hacia mi hermano.
Hacia la justicia.
Hacia un futuro.
Hacia la verdad que había estado esperando diecisiete años a que alguien estuviera lo bastante desesperado como para no marcharse.
Ryan todavía se burla de mí por la primera vez que vi el relicario.
—¿Casi te desmayas?
—No me desmayé.
—Christopher dice que