moverse.
Lily apretó con fuerza mi mano.
Daniel cayó de rodillas, pero no intentó acercarse.
—Hola, Lily.
Mi hija lo observó con atención.
—¿Tú eres mi papá?
Los ojos de Daniel se llenaron de lágrimas.
—Sí. Pero he sido un padre muy malo.
—El abuelo dice que las personas malas a veces también pueden hacer cosas buenas.
Daniel bajó la cabeza.
—Tu abuelo es un hombre muy bueno.
Lily dio unos pasos hacia él y le mostró la caja de música.
—¿Guardaste esto para mí?
—Todos los días.
—Entonces, ¿por