Catorce Años Después, Mason Tuvo Que Elegir A Quién Llamar Su Padre-mdue

su padre.

Solo había decidido no abandonarlo.

Lo demás lo construimos juntos.

A la mañana siguiente, Mason tenía entrenamiento temprano.

Yo preparé café mientras él buscaba sus tachones.

—¿Dónde dejaste la cinta?

Me quedé quieto.

Luego miré hacia la mesa.

Seguía junto a la fotografía y al trofeo.

—Aquí.

Mason la tomó.

Pensé que iba a guardarla.

Pero volvió a ponérsela en la muñeca.

—¿No dijiste que ya no la necesitabas?

—No la necesito.

—Entonces, ¿por qué te la pones?

Me miró con una sonrisa.

—Porque quiero.

Y ahí entendí