respuesta correcta.
A las seis de la mañana me levanté, preparé café y encontré su uniforme deportivo colgado junto a la puerta.
Lo había lavado la noche anterior.
También había revisado que sus tachones estuvieran en la mochila, que llevara agua y que no olvidara la cinta que siempre usaba en la muñeca izquierda.
Era una rutina que había repetido tantas veces que podía hacerla medio dormido.
Pero esa mañana cada objeto parecía recordarme algo.
La primera mochila de dinosaurios.
El primer par de zapatos de futbol.
La férula del