cero. Él trabajó en lo que pudo. Tú ya sabes: mesero, conductor, lo que fuera. Pero nunca te dijo la verdad completa.
—¿Por qué?
—Porque nos estaban buscando.
El autobús se detuvo en una estación. Daniel miró hacia afuera, nervioso. —Nuestros padres no perdonan. Cuando Karl se enteró de que estabas embarazada…
—¿Embarazada? —interrumpí—. Yo no estoy embarazada.
Daniel me miró con tristeza. —Tú no lo sabes todavía. Pero estás embarazada de dos meses. Karl lo descubrió la semana antes de la boda. Por eso estaba tan feliz. Por eso