padres consiguieron. Alguien que murió en un accidente y no tenía familia. Lo vistieron con el traje de Karl. Lo identificaron con una identificación falsa.
—Entonces… ¿Karl está vivo? —pregunté, con el corazón latiendo desbocado.
Daniel negó con la cabeza lentamente. —Karl está muerto.
El mundo se detuvo. —¿Qué?
—Karl murió tres días después de la boda —dijo Daniel, con la voz quebrada—. Nuestros padres lo encontraron. Lo secuestraron. Lo torturaron para que les dijera dónde estabas tú. Karl no habló. Pero lo mataron.
Las lágrimas corrían por mi rostro. —¿