entonces dijo que toda tu vida se había convertido en listas.
Lo miré fijamente.
—Listas de la compra. Listas de medicamentos. Cosas que necesitaba en la universidad. Cosas que papá necesitaba para el tratamiento. Cumpleaños. Citas médicas.
Daniel se frotó la cara.
—Dijo que no podía recordar la última vez que te había preguntado qué querías sin darte ya una lista de opciones.
Me puse de pie.
—Tu padre se estaba muriendo. No necesitaba pasar sus últimos meses inventando razones para sentirse culpable.
—No me estaba pidiendo que lo hiciera