del plan, tras la revelación muchos experimentaron una profunda incomodidad y vergüenza ajena por haber sido cómplices pasivos.
Las conversaciones posteriores giraron en torno a la ética de los anfitriones y la necesidad de replantearse los valores que rigen sus círculos sociales.
Apoyo implícito a la afectada
Aunque pocos se atrevieron a alzar la voz en el momento exacto debido al miedo al qué dirán, los gestos de respeto y las miradas de aprobación hacia la invitada fueron evidentes al final de la noche.
Este respaldo silencioso evidenció que la