la propia imagen no implica transformarla, sino aprender a aceptarla. Este proceso puede comenzar con pequeñas prácticas diarias:
- Hablarse con más amabilidad y menos exigencia.
- Valorar lo que el cuerpo permite hacer cada día.
- Alejarse de las comparaciones constantes en redes sociales.
- Reconocer los logros propios más allá del aspecto físico.
Es un camino gradual, pero profundamente liberador.
El valor de mostrarse sin filtros
En un mundo donde las imágenes se retocan y se idealizan constantemente, elegir mostrarse tal como se es requiere una verdadera fortaleza interior. No se trata