El policía humilló a un abuelo en el parque sin saber que estaba tocando al hombre equivocado

usar los próximos cinco minutos para llamar a un abogado.

Elena colgó.

Ricardo se quedó mirando el teléfono muerto.

Alberto Flores entró por la puerta lateral, pálido.

—¿Era la Agencia?

Ricardo no pudo mentir.

—El hombre de la celda es Manuel Rivas.

Alberto se dejó caer en una silla.

—¿El director?

—Sí.

—¿Y lo sabías?

Ricardo no contestó.

Alberto cerró los ojos.

—Idiota.

—Pensé que podía controlarlo.

—¿Controlar una alerta federal? ¿Al director de investigación del país? ¿En serio?

Sergio apareció en el pasillo.

—Inspector, ¿qué está pasando?

Ricardo lo