Nunca imaginé que, a esta edad, terminaría viviendo una historia que algún día compartiría con ustedes con vergüenza, dolor, pero también con gratitud.
Me llamo Margaret Wilson.
Tengo 68 años.
Vivo en Estados Unidos.
Muchas de ustedes me conocen por mi blog. Durante años he compartido allí pequeños fragmentos de mi vida cotidiana: mis rutinas de cuidado personal, mis pensamientos y mis pequeñas y grandes victorias.
Muchas mujeres me han escrito diciéndome que las inspiraba.
Me decían:
“Margaret, gracias a ti volví a quererme.”
“Cuando te miro, entiendo que la