Parte 1
A las 3:17 de la madrugada, la policía me llamó para decirme que mi esposo acababa de morir.
Lo más aterrador fue que Sebastián estaba dormido a mi lado.
Tenía una pierna sobre la mía y respiraba con esa calma pesada que siempre tenía cuando tomaba vino antes de acostarse.
—¿Hablo con la señora Renata Salgado?
Me incorporé lentamente.
—Sí.
—Soy el oficial Ramírez, de la Policía Estatal. Lamento informarle que encontramos un vehículo registrado a nombre de su esposo. Hubo un accidente en la carretera México-Toluca.