Parte 1
—Mamá… no dejes que papá me encierre otra vez.
Sentí que las piernas dejaban de sostenerme.
Estaba inclinada sobre el pequeño ataúd blanco de mi hija de 6 años, despidiéndome de ella por última vez, cuando escuché aquella voz.
La funeraria estaba casi vacía.
Mi exesposo, Julián, había insistido en que la ceremonia fuera privada. Su madre, Teresa, dijo que Sofía había muerto de una crisis respiratoria y que prolongar el funeral solo aumentaría nuestro sufrimiento.
También habían programado la cremación para esa misma tarde.
Demasiado rápido.
Todo