Parte 2: La heredera que fingió caer descubrió la traición más grande

No podía correr.

No podía gritar.

No podía enfrentar a cuatro personas que llevaban días planeando mi muerte.

Eso era exactamente lo que ellos querían.

Que entrara en pánico.

Que hiciera algo impulsivo.

Que cometiera un error.

Pero había algo que Flynn olvidó cuando se casó conmigo.

Nunca fui solamente una heredera.

Antes de administrar el patrimonio de mi familia, mi padre me enseñó algo que ningún dinero podía comprar:

La paciencia.

Y esa noche, la paciencia sería mi única arma.


Volví a la habitación antes de que alguien notara