El día que mi suegra quiso obligarme a entregar mi casa como regalo de boda, se subió al balcón y gritó: “Si caigo, todos sabrán que tú me empujaste”. Mi esposo volvió a callar; yo solo abrí la carta de mi padre y revelé un secreto de dieciocho millones que nadie esperaba encontrar.

PARTE 1

—Si no firmas este departamento a nombre de Iván, me aviento del piso dieciocho y voy a dejar claro que tú me empujaste.

Doña Ofelia lo dijo frente a mi esposo, como si estuviera pidiendo otra taza de café.

Me llamo Mariana Ortega, tengo treinta y seis años y durante once años confundí la paciencia con el amor. Soy contadora en una empresa de importaciones de la Ciudad de México. Mi esposo, Sergio Hernández, trabajaba como supervisor en una constructora. No bebía, no era mujeriego y jamás me