El regreso anticipado: la trampa contra mi esposo que intentó despojar a mi padre

El sonido del taxi alejándose por la calle empedrada marcó el inicio de una cuenta regresiva silenciosa. Me quedé parada en el recibidor, sintiendo el aire espeso de la casa. En la sala, Vesna e Ivana seguían acomodadas en el sofá, fingiendo mirar un programa de concursos en la televisión mientras intercambiaban miradas cómplices.

—Menos mal que se fue —comentó Ivana en voz alta, estirando las piernas sobre la mesa de centro—. Por fin se puede respirar. Deberías rociar ambientador, Ana, antes de que Marko llegue y tenga que soportar