Dos días antes de casarse, encontró a su empleada esposada… pero el gesto de su hija lo cambió todo

Dos días antes de su boda, un empresario encontró a su empleada esposada… y a su hija señalándola entre lágrimas.

—¡Mimi, no te vayas!

La voz de Sofía apenas fue un susurro, pero Arturo Salgado la escuchó perfectamente.

La niña de seis años estaba sentada en el sofá de la enorme sala, envuelta en una manta térmica. Tenía las manos sucias, el rostro pálido y los ojos perdidos.

A pocos metros, dos policías sujetaban a Marisol.

La mujer llevaba cuatro años trabajando en aquella casa. Cuidaba a Sofía desde que