Mi mejor amiga me envió “por accidente” una foto abrazando a mi esposo. En lugar de reclamarles, la publiqué para felicitarlos… y a la mañana siguiente tenía 180 llamadas perdidas.

PARTE 2

La mujer que habían decidido sacrificar

Faltaban dos horas para la reunión.

Volví a leer el documento.

La acusación era sencilla, elegante y cuidadosamente construida.

Según Daniel, yo había utilizado mis credenciales de ingeniera para descargar el código fuente del Proyecto Atlas y entregarlo a una empresa competidora.

El informe incluía fechas, registros de acceso y capturas de pantalla.

También contenía una transferencia bancaria de 75.000 dólares.

El dinero había llegado a una cuenta vinculada a mi nombre.

Supuestamente.

Me quedé mirando aquella cifra.

No porque fuera