PARTE 1
—¡Esa casa se vende barata porque incluye una anciana que nadie ha podido sacar! Si la compra, después no venga a exigirme que la eche a la calle.
Esas fueron las primeras palabras que escuché cuando pregunté por la pequeña casa de ladrillo que aparecía anunciada en un pueblo cercano a Atlixco, Puebla.
Me llamo Mariana Torres, tengo 45 años y acababa de salir de prisión después de cumplir tres años de una condena de seis por un delito que nunca cometí.
Había perdido prácticamente todo.
Mi hija