—Mañana firmarán y todo estará resuelto —dijo Sergio.
Mónica abrió la carpeta.
—¿Y si tu padre vuelve a negarse?
Mi hermano soltó una carcajada.
—Le diremos que Álvaro dejará de enviar dinero si no coopera.
Sentí que la sangre me hervía.
Mi abogada, Laura Serrano, seguía escuchando al otro lado del teléfono.
—Álvaro —susurró—, no entres todavía. Necesitamos proteger a tus padres y comprobar qué documentos pretenden hacerles firmar.
Respiré profundamente.
—Laura, llevan meses utilizando mi nombre para amenazarlos.
—Entonces vamos a averiguar cuánto tiempo llevan haciéndolo.
Esperé hasta que