PARTE 1
Cuando Santiago Herrera volvió a San Jerónimo del Valle después de 6 años, imaginó encontrar a su madre regando geranios frente a la vieja casa de adobe.
En cambio, la encontró caminando bajo un sol de más de 35 grados, con la espalda doblada y 12 ladrillos todavía calientes apilados sobre una tabla de madera.
Santiago ordenó detener la camioneta.
Durante unos segundos no pudo moverse.
El hombre que acababa de vender su empresa de software en Ciudad de México por 58,000,000 de pesos se quedó