PARTE 1
—No me deje en el camino, señor. Con que me permita dormir esta noche en su corredor me basta.
La mujer apareció poco antes de las 11, subiendo a pie por el camino de terracería que atravesaba mi cafetal en la Sierra Norte de Puebla. Jalaba un burro canelo cargado con 2 costales, un petate y una maleta vieja. Mi perro, Centella, salió de debajo de la banca. Era desconfiado hasta con los vecinos, pero en vez de ladrarle, le olió la mano y se quedó junto a