La dejaron plantada por estar divorciada, pero una niña de cuatro años se acercó y le hizo una pregunta imposible.
Valeria Mendoza estaba guardando el teléfono en su bolso cuando vio que el mesero volvía a mirar la silla vacía frente a ella.
El mensaje seguía abierto en la pantalla.
“Perdona, pero creo que esto no va a funcionar. Me dijeron que eres divorciada y yo busco a alguien sin ese tipo de complicaciones. Espero que lo entiendas.”
Eso era todo.
Ni siquiera había tenido el valor de presentarse.
Valeria