PARTE 1
A las 19:08 de un sábado de diciembre, Adrián Montalvo se ajustó los gemelos frente al espejo y le dijo a su esposa que pensaba llevar a su amante a la gala más cerrada de Madrid, divorciarse de ella y echarla de casa antes de que amaneciera.
Elena Valdés tardó unos segundos en comprender que no era una provocación. Al otro lado de los ventanales del ático de Serrano, la Castellana brillaba bajo las luces de Navidad. Durante 8 años, ella había creído que aquel salón, aquellos