Mientras mi marido se vestía para la gala más exclusiva de Madrid, me anunció que llevaría a otra mujer y que yo debía desaparecer de nuestro ático antes del amanecer. “Haz una maleta. Quiero que dejes el ático antes de las 6:00”. No lloré: saqué mi propio vestido y acepté una invitación secreta. 3 horas después, entré del brazo del único hombre que él jamás quiso tener en contra.

PARTE 1

A las 19:08 de un sábado de diciembre, Adrián Montalvo se ajustó los gemelos frente al espejo y le dijo a su esposa que pensaba llevar a su amante a la gala más cerrada de Madrid, divorciarse de ella y echarla de casa antes de que amaneciera.

Elena Valdés tardó unos segundos en comprender que no era una provocación. Al otro lado de los ventanales del ático de Serrano, la Castellana brillaba bajo las luces de Navidad. Durante 8 años, ella había creído que aquel salón, aquellos