El millonario se burló de la mujer que limpiaba su casa, diciéndole: «Si bailas este tango, me casaré contigo». Ella, que aún sostenía una fregona manchada de vino, la dejó caer, le tomó la mano y pidió a la orquesta que empezara la canción desde el principio. Tras apenas unos pasos, las risas dieron paso a un silencio gélido; él se dio cuenta de que había insultado a la persona equivocada. Pero la abuela del hombre, furiosa ante semejante despropósito, ¡exigió saber quién era el padre de la joven!
«¡Si