PARTE 2
A la mañana siguiente desperté en la casa de mis padres, en Zapopan.
Mi mejor amiga, Laura, me llamó antes de las ocho.
—¿Ya se lo dijiste?
—No.
—Mariana, ese hombre acaba de divorciarse de ti porque cree que eres pobre.
—Precisamente por eso no pienso explicarle nada.
Mi familia había fundado Grupo Altavista hacía más de treinta años. Empezó con una empresa de transporte y terminó convirtiéndose en un corporativo con compañías de logística, tecnología, manufactura y servicios.
Cinco años antes, después de la enfermedad de mi