PARTE 2 — La trampa que nunca vieron venir
Las luces se apagaron de golpe.
Durante unos segundos, la mansión quedó sumida en una oscuridad absoluta.
Después escuché los gritos.
—¡David! ¿Qué demonios está pasando? —chilló Olivia desde el interior de la casa.
—¡No veo nada! ¡Busca el interruptor! —respondió su marido.
Mi padre soltó una carcajada nerviosa.
—Tranquilos. Esta casa tiene un sistema eléctrico complicado. Mañana llamaré a alguien para que lo arregle.
Entonces sonó una voz automática procedente del sistema de seguridad.
—Atención. Se ha detectado una entrada no