Una humilde sirvienta que había pasado años al servicio de una poderosa familia millonaria fue acusada repentinamente de robar una joya de incalculable valor. Fue llevada a juicio sin abogado, humillada ante el mundo entero y abandonada completamente sola frente al poder de los ricos. Todos la daban por culpable, porque la palabra de los poderosos tenía más peso que sus lágrimas o su verdad.
Pero en medio del juicio, cuando parecía que nada podía salvarla, ocurrió lo inesperado. El hijo menor del millonario, que la quería como a una