llegara el taxi que debía llevarlo al aeropuerto internacional John F. Kennedy cuando Marcus Vance comprendió que su viaje de negocios a Chicago podía esperar.
Su maleta negra estaba junto a la puerta de entrada de su casa en Greenwich, Connecticut. Llevaba la chaqueta del traje sobre un brazo, el móvil en la mano y repasaba mentalmente la presentación que debía dar aquella misma tarde.
Entonces Lily apareció descalza desde el pasillo.
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