Me desperté en nuestro hotel de Tailandia y descubrí que mi esposo y mi suegra se habían llevado a mi hija. También se llevaron mi teléfono y mi pasaporte y cancelaron mi vuelo de regreso. Sobre la mesa, mi esposo dejó una nota: —Arréglatelas tú sola.

Era Fernanda.

Rodrigo continuó.

—Tengo autorización.

—¿Firmada por Valeria?

—Sí.

Sentí que se me cerraba el estómago.

Fernanda había recibido instrucciones de dejarlo continuar.

—Enséñala.

Hubo unos segundos de silencio.

Rodrigo colocó un documento sobre la mesa.

Esteban me había enviado una fotografía minutos antes.

Habían tomado mi antigua firma digital de un contrato y la habían colocado en una autorización nueva.

La fecha era de 2 días antes.
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El mismo día en que yo estaba buceando con Sofía en Phuket.

Tenía fotografías con hora y ubicación.

—También existe