pedazos y la dejé caer dentro de un bote de basura.
Después tomé a Sofía de la mano.
—Vamos.
Y esta vez, cuando cruzamos juntas la puerta de embarque, nadie tenía que venir a salvarme.
pedazos y la dejé caer dentro de un bote de basura.
Después tomé a Sofía de la mano.
—Vamos.
Y esta vez, cuando cruzamos juntas la puerta de embarque, nadie tenía que venir a salvarme.