Mi esposo me eliminó de la lista de invitados de la gala de su empresa y dijo: “Eres demasiado sencilla para estar con gente importante”. No discutí; guardé el mensaje y revisé los documentos de una inversión de 420 millones de pesos. Esa noche llegó acompañado de otra mujer, sin imaginar que la verdadera dueña del grupo que sostenía su imperio estaba a punto de entrar.

Eso lo revisaron mis abogados.

—Exactamente.

Isabella soltó lentamente el brazo de Julián.

Él lo notó.

—No armes un espectáculo.

—Yo no organicé ninguno. Tú me quitaste de la lista de un evento financiado mayoritariamente por una empresa en la que mi fondo controla 58% de los votos.

Varios invitados ya fingían mirar sus teléfonos mientras escuchaban cada palabra.

Julián bajó la voz.

—Hablamos en casa.

—Mañana hablaremos en el consejo.

Eso sí lo asustó.

—¿Qué consejo?

—Sesión extraordinaria. 9 de la mañana.

—No puedes convocarla a mis espaldas.

Verónica