Mi esposo me eliminó de la lista de invitados de la gala de su empresa y dijo: “Eres demasiado sencilla para estar con gente importante”. No discutí; guardé el mensaje y revisé los documentos de una inversión de 420 millones de pesos. Esa noche llegó acompañado de otra mujer, sin imaginar que la verdadera dueña del grupo que sostenía su imperio estaba a punto de entrar.

Debajo aparecía el usuario que había hecho el cambio: JSALGADO.

Julián Salgado. Mi marido desde hacía 8 años.

Pensé que era un error hasta que entró una segunda notificación. El administrador había añadido una observación:

“Si la señora Elena Varela intenta ingresar, informar que su invitación fue cancelada personalmente por el director general.”

Me limpié los dedos en el pantalón de mezclilla y llamé a Julián.

Contestó después del cuarto tono.

—Estoy ocupado, Elena.

—Me quitaron de la lista de esta noche.

Hubo 2 segundos de silencio.

—Sí. Fui yo.