empresa.
—Entonces podrás demostrarlo con documentos.
Me miró con un odio que no le había visto nunca.
—Te encanta esto.
—No.
—Llevabas años esperando humillarme.
Esa acusación casi me hizo reír.
—Julián, durante años oculté mi posición para que nunca sintieras que vivías bajo mi sombra.
—Me mentiste.
—Sí. Te oculté una parte importante de mi vida y acepto mi responsabilidad por eso.
Se quedó sorprendido.
—Pero mi silencio no falsificó mi firma. Mi silencio no creó Nortea. Mi silencio no pagó el departamento de Isabella.
No tuvo respuesta.
La