no lo cree?
Miré por las ventanas hacia Reforma.
—Creo que no necesitar aplausos es una fortaleza. Permitir que alguien te haga pequeña para sentirse grande no lo es.
Aquella noche entendí algo que ningún contrato podía enseñarme.
Julián había pensado que el poder era decidir quién entraba a una habitación.
Yo también me había equivocado.
El poder no era humillarlo frente a las personas que antes lo admiraban.
Era poder descubrir una traición, reunir pruebas, reconocer mis propios errores y aun así elegir qué vida quería después.
Salí del