Parte 1
Faltaban 15 minutos para que el coche llegara por mí cuando mi hija de 6 años se aferró a mi cintura.
—Papá, no te vayas hoy.
Mi maleta estaba junto a la puerta de nuestra casa en Lomas de Chapultepec. Tenía el saco colgado del brazo y el teléfono en la mano. Esa mañana debía volar a Monterrey para cerrar una negociación que llevaba semanas preparando.Puertas y ventanas
Me agaché frente a Lucía.
—Solo serán 2 noches, princesa.
Ella no respondió.
Miró hacia la cocina.
Ese pequeño