grabación que terminó de destruir cualquier duda era de 7 meses atrás.
Marta y yo llevábamos menos de 3 meses casados.
Ella estaba en mi oficina hablando por videollamada con Julián.
—No puedo apresurarlo —decía—. Daniel sigue tratando todo lo que Elena dejó como si fuera sagrado.
—Por eso tienes que ir despacio —respondió él—. Si atacas demasiado pronto a la niña, perderás al padre.
Marta sonrió.
—No voy a perderlo. Lo tengo exactamente donde quiero.
Sentí náuseas.
No había conocido a Marta por casualidad.
Adriana investigó las sociedades vinculadas