PARTE 2: EL SECRETO QUE ALEJANDRO NUNCA IMAGINÓ

aquí?

La miré.

—Soy su esposa.

Ella apretó los labios.

—Eso está a punto de cambiar.

Sonreí.

—No.

Su rostro se tensó.

—¿Qué quieres decir?

Tomé una carpeta de mi bolso y la dejé sobre la mesa.

Dentro estaban todos los documentos.

Todas las pruebas.

Todas las transferencias.

Todas las propiedades.

Y una última página que ella nunca esperaba ver.

La prueba de que el niño que Alejandro había protegido durante doce años…

No era legalmente su heredero.

Laura dejó de llorar.

Porque en ese momento comprendió algo.

Durante trece