PARTE 2: EL SECRETO QUE ALEJANDRO NUNCA IMAGINÓ

siempre quisiste hacer.

Frunció el ceño.

—No entiendo.

—Querías darle todo a tu hijo secreto.

Guardé silencio unos segundos.

—Entonces ahora tendrás que aceptar las consecuencias de haber construido una vida basada en mentiras.

Por primera vez, vi miedo en sus ojos.

No miedo a perder dinero.

Sino miedo a perder el control.

Ese mismo día, Laura apareció en el hospital.

Entró llorando.

Pensó que seguía siendo la mujer que Alejandro protegería por encima de todos.

Pero cuando me vio allí, tranquila, no pudo ocultar su sorpresa.

—¿Qué haces tú